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Sobre el verano, la ola de calor y las fechorías (literarias) que nos esperan

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Sobre el verano, la ola de calor y las fechorías (literarias) que nos esperan

humorliterarioIba a empezar este post de una manera muy sonora y rimbombante, hablando sobre todo de la claridad que es necesaria para escribir un determinado tipo de cosas, es decir, todas las que escribes a lo largo de tu vida aunque las pretensiones finales que tengas sean mínimas y he caído en la cuenta de que cuando estás medio deshidratado y vírico es difícil ponerse a ello e intentar ser lo que eras en perfectas condiciones de uso y disfrute creativo. Recuerdo cuando tenía tiempo de sobra para regalar, aunque regalar el tiempo me parece el mayor de los pecados y recuerdo también cuando sentía que me faltaba algo permanentemente y no sabía lo que era y pensaba que a través de la literatura llegaría la iluminación definitiva. Nada más lejos de la realidad, la literatura ni ninguna otra arte marcial creativa es capaz de iluminar las trascendentes dudas interiores por muy claras que están sean, y menos cuando albergan toda la complejidad de la existencia.

Y ahora, que se ha quedado buena mañana pese al sofocante calor que nos asola estos días pasaba fundamentalmente por mi blog para deciros que me siento muy feliz por varios motivos, el primero de ellos ha sido la increíble noticia de que unas amigas están embarazadísimas y a este respecto emplazo a las editoriales de nicho LGTB a que se animen a recopilar el testimonio de parejas LGTBQ que lo están intentando y lo han conseguido, o lo han intentado una y otra vez infructuosamente para que su testimonio puedan aportar algo bonito a esta sociedad. Quien dice aportar, dice regalar, dice sembrar, dice aclarar… No os imagináis la cantidad de chicas que se nos acercan a Raquel y a mi pidiéndonos que les contemos nuestra experiencia. Si hay personas interesadas en leer las vivencias de otras personas a eso, me da igual lo puristas que sean algunos, se le llama literatura. Literatura que contesta preguntas, que da referentes, que aporta algo positivo a esta sociedad.

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Otra noticia que quería daros, Dios mediante, es que ya se encuentra disponible, tanto en formato papel como en electrónico la traducción de Sin Control a Inglés (Reinless), en este sentido solo puedo dar las gracias, hasta el infinito y más allá, a la persona que lo ha hecho posible, puesto que sin su esfuerzo y cariño, sin su persistencia, esta primera novela que no tenía pretensiones de nada no podría leerse por más de la mitad de la población terráquea. Ahora lo guay sería traducirla al Chino y ya hacemos hattrick completo!! Bromas aparte, desde aquí te mando un beso enorme, Sandra, por este maravilloso regalo. Si estáis interesados podéis encontrar el libro en papel, en electrónico y también descargarlo a través de Kindle Unlimited. Estamos muy interesadas tanto Sandra como yo, en conocer vuestra opinión sobre esta traducción, así que adelante, meteros por ejemplo en GoodReads que es gratis y disparad.

Para los rezagados os recuerdo que El libro rojo de Raquel está libre de gastos de envío hasta el 31 de agosto (ver condiciones en la web de la editorial). Aprovechad este infame calor para meteros entre pecho y espalda un novelón erótico y así poder implosionar a gusto, vamos que no se diga por ahí que no os he facilitado un buen calentón literario.

ellibrorojoderaquel

Por lo demás, entre bibe y baño y gateo, retomo el SpinOff de Siete Tentaciones (98 paginas y rematando) que teníamos pendientes, ustedes y yo. Después de eso, solo el tiempo (que ya no regalo porque lo invierto en lo que de verdad importa) y el destino y las ganas y el café con leche por la mañana determinará cuál será el siguiente paso creativo… si es que esta ola de calor y todas sus primas hermanas que han venido a vernos este verano, nos deja con vida hasta la próxima era glacial.

Besos desde el infierno. Sed malos!!!

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Mi primera vez en Crossfit

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  He escrito este post con la lengua porque es lo único que no me duele. Ante todo quiero haceros saber que yo era una tía deportista, con quince años como todo hijo de vecino, corría como un galgo, saltaba como un gamo y nadaba como un tiburón pero, fue darme a los placeres de la vida y echar, no ya la curva de la felicidad sino la cadera de la felicidad. No obstante nunca he cejado en mi empeño de combatir esta genética tan maravillosa con la que he sido agraciada y echar músculo. He probado casi todos los deportes que os podáis imaginar : Mountainbike cuando las bicis pesaban 30 kilos y no llevaban marchas. Spinning con sus cullotes y su música de spinning y todo. Natación con su gorro oficial y sus gafas de bucear, sin aletas, salpicando, ala! a lo bruto. Marcha, esta disciplina la dejé pronto porque me aburría como una ostra, como una ostra coja eso si. Aerobic, lo mismo, no coordino aunque lo intente y las mallas rosas me quedan fatal, aparte de eso es que el Aerobic requiere de unas habilidades sociales de las que yo carezco, no puedo llamar a la gente cari mientras sudo, lo siento, siempre he sido más de cagarme en lo más sagrao cuando algo no me sale. Baloncesto, con mi estatura lo único que podía hacer era correr de un lado a otro de la pista con la esperanza de que me cayera algún rebote. Éramos un equipo infantil de lo más entusiasta, peleábamos como leonas y perdíamos todos los partidos. Quedamos las últimas cada año hasta que dejamos la EGB atrás pero, allí estábamos cada fin de semana para darlo todo. Después me dió por la vida cinegetica, así llegué al senderismo, la pesca deportiva y la recogida de setas de temporada y espárragos trigueros, esquivando jaras, cardos, árboles, bichos y todo lo que se ponía en mi camino, porque si algo he tenido claro en la vida, es que camino que empiezo, camino que termino. Eso de cambiar cada dos minutos de perspectiva en la vida, y querer ser hoy pescadero y mañana un unicornio blanco no me va nada, así que ahí estábamos yo, con mi caña y mi nevera llenita de cervezas y la naturaleza con su vasta capacidad de venganza para recodarme que no era más que otra simple mortal. Al final descubrí que mi sangre era un manjar para los mosquitos y tábanos y tuve que abandonar mis aficiones campestres. También sucedió que me atacaron un par de panales de avispas alcarreñas furiosas por el calor de agosto y por que les había pisado su panelito y tuve que correr como alma que lleva el diablo. Eso y que me volví megaurbana, tanto silencio estaba empezando a ponerme nerviosa.  

Tengo que reconocer que tras dejar cada deporte me tomaba un tiempito de descanso, que siempre iba acompañado de sus correspondientes comilonas y cuando ya vi, que pasaba los ochenta kilos de largo en un último acto de desesperación por no seguir cogiendo más me inicié de forma poco inteligente en el running, disciplina que practiqué con mucho afán durante casi un año, de forma más o menos irregular y teniendo como objetivo correr la Mitja con mis primas de Barcelona. Objetivo que finalmente nunca llegué a conseguir tras dejar de entrenar después de reventarme un sábado con una tirada de 11 km y mis ochenta kilos de peso. Y es que ese siempre ha sido el problema fundamental, el sobrepeso. Me he resistido con ahínco a ponerme a dieta, confiando en que mi alma luchadora y fuerza muscular natural me ayudarían a ponerme a tono y perder la barriguita (y el resto de cosas que sobresalen). Eso está muy bien cuando una es constante pero, cuando vas tres veces al mes porque no te da la vida para más y lo acompañadas con todo tipo de gastronomía sin medición ni tino, cuando tienes una fantástica vida social que incluye viajes al norte, copas por la noche con los amigotes y tapas a todas horas con sus Cañas, vas de culo, contra el viento y cuesta abajo.  

Así pasó el tiempo, mucho, me dio tiempo a escribir unos cuantos libros, casarme, cambiar de trabajo y pasar por unas cuantas Navidades más, en las que iba sumando más volumen a mi castigado cuerpecito. Hasta que fuimos madres, hasta el día en que nació Daniella y la sombra de la responsabilidad de cuidarme más para poder cuidar de ella y de Raquel cayeron sobre mi y decidir dejarme guiar a una vida más sana y tomamos la decisión de visitar a un dietista profesional y que pusiera en orden nuestros hábitos alimentarios. Tengo que reconocer que he pasado gran parte de estos meses acordándome de él y de toda su familia hasta tres generaciones venideras pero que el esfuerzo ha merecido la pena (casi ocho kilos menos) porque ya no pienso en desayunarme diecisiete Donuts y cenarme dos huevos fritos con su chorizo y su barra de pan, ahora sé que lo que entra tiene que estar medido y que de alguna manera tiene que salir cuando sobra y la forma en la que entra pueda ser de lo más placentera pero, la forma en la que sale, ay amigo aquí es donde viene el Crossfit,  puede ser de lo más dolorosa. 

  Huelga decir que llegué a conocer el #Crossfit por Raquel punto G, que es adicta a todas las disciplinas de gym que os podáis imaginar y que estaba rumiando en su cabeza cual sería el siguiente paso atlético que daría para no aburrirse levantado pesas frente al espejo mientras sus compañeros sacaban la siguiente foto que mandar a instamgram. Un día me enseño un video de un nuevo deporte que quería probar. Ya os he comentado lo de mis habilidades sociales por lo que no es de extrañar que tras ver como gente como yo (bah un poco más cachas pero apenas hay diferencia) se levantaba en anillas o saltaba cajones flamenco como mi patio de grandes me dije: “Ostia! Esta es la mía, a levantar ruedacas! A gritar y a levantar pesas como loca en plan militar. Y me vi allí  levantado mi peso, sudando, marcando músculo, terminando el circuito y no caí en la cuenta de que hacia casi dos años que ni corría en serio. No obstante allí me planté. Seguí las instrucciones del monitor y os juro que mientras me explicaba como hacer una sentadilla al estilo espartano, pensaba : “Que fácil”. Hasta qué me vio la moral con la que me enfrentaba a la sentadilla y me calzó una barra de veinte kilos para “practicar la técnica” . Fui una ingenua, pensé que practicar la técnica era hacer el ejercicio y para sacar pecho repetí varias veces la técnica y “tres veces” por unas cuantas más con los veinte kilos encima mío pues eso…De pronto noté una voz grave que me emplazó a no quemarme, puesto que sólo estábamos “aprendiendo”. Fuimos después al cajón a saltar (cosa que ya no pude hacer porque me temblaban las piernas como sí fuera un cervatillo) y a colgarnos de la barra para hacer “dominadas” . Para el alma cándida que no lo sepa, la dominada es aquella práctica atlética en la que mientras cuelgas como un jamón tienes que levantar tu peso por encima de la barbilla con la única ayuda de tus brazos. Es decir, si te queda alguna fibra sana a esas alturas te la rompes y ya sí eso te haces un torso nuevo. Cuando me colgué la barra sentí como me crujían tres vértebras y sólo pude decir “ah, que peso un huevo” y me solté. No lloré porque estaba mi mujer delante. Creo que el monitor vio los pucheros y se apiadó de mi, me llevó a las anillas y me perdonó lo de colgarme como un jamón por lo de levantarme haciendo como si remara, actividad que me levantó bastante la moral y que repetí también  hasta el agotamiento como una gilipollas.

De pronto escuché un silbido. Nos reunimos junto a la pizarra. El reloj del cronómetro marcaba veinte minutos. Me temblaban los brazos y las piernas pero pensé que íbamos a estirar o algo así, hasta que el monitor me pregunto si tenía claro el circuito  y anotó que había que repetirlo diez veces. Con mirada de pena miré el reloj y comenzó la cuenta atrás, quería huir, salir haciendo la croqueta pero las llaves del coche las tenía Raquel. Aún así respiré hondo y lo di todo, porque al final tanto con tanto esfuerzo físico me pegó una especie de subidón que sólo puedo comparar a comer queso de cabrales. Con orgullo puedo afirmar  que terminé seis rondas completas, en la número siete aunque mi cabeza lo intentara mi cuerpo no podía moverse estaba como bloqueado, en el nivel físico es un entrenamiento de alto rendimiento y en el nivel  psicológico   te pone  constamente a prueba . Te das cuenta de la cantidad de miedo que tenemos a todo: a caernos, a levantarnos, a no poder levantarnos, a no poder estar a la altura, a saltar ¿Os habéis preguntado cuánto tiempo hace que no saltáis? ¿Qué no hacéis el bruto con otros compañeros de juegos sin que parezca que estáis zumbados? ¿Os habéis preguntado cuánto tiempo hace que nos ponéis un límite digno , tanto que parezca imposible de alcanzar?

Todo eso es el Crossfit.

  
Yo iba a hablaros de las agujetas que me persiguen desde hace cuarenta y ocho horas, del dolor que siento mientras duermo. De la rabia que me da no poder levantarme del sillón con mi hija encima porque tengo las piernas bloqueadas y de que nunca he deseado más en mi vida tener pene que en este momento solo por no tener que sentarme en el baño. Iba a hablaros de que he tenido que dejar parado el coche todo el fin de semana porque no puedo meter las marchas, de que mi mujer me ha apodado velociraptor porque llevo los brazos doblados y no puedo estirarlos. Iba a hablaros del dolor que me ha perseguido durante todo el puente pero en lugar de eso voy a hablaros del orgullo que siento de no haberme dejado vencer y de haberlo intentado hasta el final. De eso y de que no pienso parar hasta que me dejen levantar las ruedas de tractor de fuera!!!

Auuuuu

  

Como sobrevivir a la nochevieja (y al día siguiente y a los planes venideros)

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imageOkey. Pues hemos llegado al final de este año. Así, sin quererlo y esperarlo y con doce kilos de más en nuestro cuerpo serrano después de pasar por la casa materna, la casa de la suegra, la casa de los amigos, la chocolatada del trabajo, la cena de grupo de la promoción de EGB, la noche loca de madres de vástagos menores de un año, la quedada de viejos amigos del barrio, la de todos los antiguos compañeros de trabajo por los que has pasado y el arrejunte golosinero de los motivaos de gimnasio que te quitan la vez en la cinta de correr en cuánto te descuidas y que se quieren volver locos una vez al año sin barritas de cereales energéticas de por medio. Seeeeeehhhh… aquí te dejo unos consejillos, porque nena es el momento de enfundarse un vestido negro de lycra, ponerse tacones e ir rumbo directo a la cena más larga del año con doce uvas y botella de Champán como colofón final.

  • Primer práctico e inevitable consejo: Estas buena y lo sabes.

Nada importa, de verdad, son nuestras costumbres. ¿Tienes la lorza? Si, ¿Estarás deseando salir a correr la maratón de NY para quemarla? Si, pero… ¿Es el momento de tocar esa masa con forma de roscón de reyes que se ha pegado a tu cintura y que hace que te veas como un flotador gris de un barco transatlántico? Noooooo. Este es un mensaje de ánimo de una gordita. En la vida hay muchas cosas que te hacen feliz, una de ellas es la comida y eso no impide que puedas disfrutar de la otra “cosa” que todos sabemos. Vamos que los gorditos ligamos un montón, te lo digo yo. Y ¿por qué? Porque el no tener ya complejos de nada y haberte acostumbrado a tu cuerpo, hace que todo tu potencial sexual se emita por los poros de tu piel. Simplemente: Tienes pinta de pasarlo muy bien (en la cama también) y la gente LO SABE.

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  • Segundo consejo: Be Water my friend.

No nos engañemos. Esta va a ser una noche chunga. Muy chunga. Ten en cuenta que el 2014 ha sido un mal año en casi todos los sentidos posibles para casi todo el mundo menos para quién le ha tocado la lotería, es decir, cada uno en su cabeza estará haciendo balance de sus cosas y con cuatro horas de cena (y bebida libre) por delante, la cosa se puede complicar y mucho, así que lo mejor es que vayas preparada mentalmente como si fueras un marine… Cuerpo, mente, alma y un fusil de largo alcance o junco hueco, respira y … tomate un par de vinitos antes para que vayas relajada.

  • Tercer consejo: Deja la mitad

Porque la cena consistirá en un remake de la cena de nochebuena (me hiciste caso y quedaste con tu amigo/a después y te diste el alegrón, ¿no?... tarde para enmendar. Esta va a ser una mala noche para localizarlo/a) A saber, habrá un plato de cada cosa más las diecisiete ocurrencias que habrán migrado hasta tu mesa desde algún programa lejano de cocina emitido en la galaxia exterior. Aun así prueba sin engullir cada cosa, menos lo que se mueva, y sonríe, sonríe hasta que te salgan las comisuras de la boca por las orejas.

  • Cuarto consejo: Vacía tu Smartphone (otra vez) y llénalo de material inflamable…

Te van a sentar otra vez con tu cuñao y lo sabes, así que para contraatacar el despropósito de la cena de Nochebuena, llena tu Smartphone de “memes” de Jota punto Iglesias, de videos de mamas Noeles dando saltitos, de niños andaluces contando chistes y así hasta que no te quede espacio y que la suerte te acompañe. Hazte también un video megalargo de FaceBook, con mil fotos contando tu año, enséñaselo cada vez que te diga “ah ah ah ah mira mira mira…” y no borres ese material hasta que sea día dos de enero.

  • Quinto consejo: prepara una frase de felicitación y cópiala al portapapeles de tu teléfono.

¿Qué queremos que Guachap explote esa noche y no nos invadan miles de mensajes Spam en cadena? Sí.

¿Qué no va a suceder? También.

Copia / pega.

Todo (TODO) el mundo lo hace.

  • Sexto Consejo: No olvides tu ropa interior de color rojo.

Okey. Doscientos treinta y ocho platos han pasado por delante de ti y no has explotado. Quedan quince minutos para que den las campanadas y alguien, por ejemplo tu bisabuela o tu tía lejana de Alpedrete, te pregunta : ¿te has puesto las bragas rojas? Si la respuesta es no, prepárate para calzarte una bragas del cajón de tu madre, tía o abuela de cuello vuelto de color rojo intenso. Luego no me digas que no te lo advertí.

la foto gato

  • Séptimo Consejo: Las uvas a puñaos.

Ni dios se entera como se comen las uvas en España y menos los que presentan las campanadas. Yo las meto a puñaos en la boca y así acabo antes. Procuro sentarme frente a alguien que no me haga reír para no liarla parda y listo!! Feliz año!! Con mis quince o veinte uvas en la boca.

  • Octavo consejo: ¿Te vas de cotillón?

 Good!! Prepara cien pavos y unas manoletinas de 3 euros para tus castigados pies. El cotillón de nochevieja es ese sitio en el que pagas por entrar cien euros, te dan garrafón, un gorro de papel, un matasuegras y en el que no hay ni una mesa libre para sentarse, así que si elegiste ir allí con tacones mala suerte. Ni ligarás, ni te darán una copa en condiciones, ni volverás a sentir tu metatarso. Hazte con unas manoletinas del Primark baraticas, anda y por lo menos sentirás tus pies al día siguiente.

  • Noveno consejo: ¿Churros? Si , por favor…

La nochevieja termina cuando te has comido la media docena de churros de rigor, tras siete horas bailando chunda-chunda y con los pies moraos. Es tu momento, sal de la disco acompañada por los zombies que quedan a esas horas y vete a la churrería del barrio. Tu cuerpo necesita esa grasilla extra para dormir las diez horas del tirón que necesitarás para volver a ser persona.

la foto 1

  • Décimo consejo: Pon el modo avión.

Inmediatamente después de salir de la churrería pon el modo avión en el teléfono y no vuelvas a tocarlo hasta el día tres de enero. El momento en el que estás ahora es un momento de cansancio y debilidad extremo y puedes ser víctima de la suscripción a un año de gimnasio o master de Ingles por internet. Al día siguiente (a este) no recordarás haberte suscrito y empezarán a gotear las cuotas en tu cuenta corriente.

Bender-aplausos… Y hasta  aquí mis diez consejos. Feliz salida y entrada de año.

Te espero en el 2015, no dejéis de venir por aquí (o por tuiter eso ya tú mismo) y contarme si tuvieron resultado.

Beeeeesoooosss

Consejos para sobrevivir a la nochebuena (de mano de una intensa)

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cavaYa sé que prometí no volver a tocar un ordenador hasta que terminara mi próximo libro , Daniella se despertara de la siesta o se acabará el mundo pero ha sido instalarme Ubuntu, comprender que he estado sometida al yugo de windows desde hace siglos y venirme arriba. Así que aquí van mis consejos para sobrevivir a esta noche, ahora que mi mujer no me ve…

– Si vas a acudir de invitada a una cena no hagas de jurado de Masterchef. De verdad, jode mucho pasarse diez horas en la cocina masajeando y asando un pavo para que llegue el listillo de rigor y te diga que no entiende el maridaje de la salsa. Te dan ganas de eslomarlo. Tú simplemente disfruta, la cena y el trabajo que tiene prepararla es el mejor regalo que te pueden hacer y que hay que valorar.

– Si bebes no conduzcas. Hazlo por ti, por tu familia, por los que te puedes llevar por delante y sobre todo hazlo por tu cuenta corriente. Te lo digo en serio, como te cruces con los de verde según vengas con unas copas de más vas a flipar punto com.

– Si has tenido la deferencia de cargar al cien por cien la batería de tu móvil mantelo alejado de ti. Hay personas que creen que no tienes otra cosa mejor que hacer que leer su spam o sus mensajes de arrepentimiento por putadas que te hicieron hace años y hay otras, como yo, que somos volubles con dos copas de vino de más encima. Es mejor apagarlo o tirarlo al cubo del hielo (como mejor le venga a tu compromiso de permanencia) antes de que al día siguiente encuentres tres dagas venecianas clavadas en la puerta de tu casa y cuatro amenazas de castración química en tu smartphone.

– No hables de política. A nadie le importa tanto como a los cuidadanos, en serio, no merece la pena pegarse con los quince primos, uno detrás de otro, por ver quién vota al de la coleta y quién no. Lo mismo con el fútbol,el Striptease y el baloncesto o la marca de cerveza. Mira, ahora que lo pienso el tema de los híbridos esta muy en auge, mejor hablar del motor electrico que terminar a hachazos encima de la mesa.

– No cocines la receta del pollo al wiskhy que estás a punto de recibir, o hazlo , si te apetece acabar con el pedo más grande a este lado del río de la ciudad en la que vivas.

– Si te han puesto a tu cuñao “el cansino” al lado, no gires la cabeza para ver el primer chorro vídeo que te pondrá, después no te lo podrás quitar de encima en toda la noche y te arrepentirás de no haberme hecho caso.

– Si eres bollera sal del armario, es el momento. Hay más gente, hay bebida encima de la mesa, hay comida, hay tabaco.. seguro que no tendrás otra oportunidad igual, además la confesión es muy liberadora. Te lo dice una servidora, hay que confesar de vez en cuando alguna maldad (si es de las que no tienen ninguna repercusión mucho mejor ;))

– Si estas soltero o soltera. Queda con algún amigo o amiga que te guste. Mejor irse a la cama con algún alegrón que borracho, a punto de explotar por el atracón y preguntándose por qué no giraste la cabeza a tiempo y te has quedado toda la noche viendo esos absurdos vídeos, no? Sal, diviértete, pasalo bien, da el paso…

– Si tienes pareja inténtalo. Vuelve a intentarlo. Vuelve a intentarlo. Vuelve a intentarlo. Vuelve a intentarlo. Vuelve a intentarlo.

– Si tienes pareja y no está , no hace falta que te diga más , no?

Si?

No?…. verdad?

Disfrutar de la cena y de la familia que paséis una noche genial todos!!!

Ya están aquí!!

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Os juro que he cambiado el tono de discurso siete veces seguidas y después de darme el quinto cabezazo contra la pared y llegar a la conclusión de que hablarle al espejo es algo que mi terapeuta me va a tener muy en cuenta, he decidido que una imagen vale más que mil palabras, así que aquí están las esperadas portadas de nuestros nuevos libros.

 ¿Bonitos eh?

 Sé que hemos sido muy crueles, reportando minuto a minuto cada página que escribíamos, cada sentimiento, cada avance pero finalmente podemos anunciar con un inmenso orgullo que el lunes 16 de Junio estarán oficialmente a la venta, si os sentís muy muy impacientes podéis reservarlos en pre-venta, que es muy americano, moderno y además evita las colas de espera y los pisotones de última hora.

 

Y ¿qué es lo que podéis esperar de sendas novelas? Bien… pues apreciación personal más o menos acertada de una ávida lectora y una juguetona escritora, esto…

 

El Libro Rojo de Raquel

Para los que sientan curiosidad sobre cómo se engendró “El libro rojo de Raquel” os recomiendo leer, “Destellos” (Nocturnabilia 2012), relato en el que dos de las protagonistas principales se conocen y se conectan, aunque la lectura de este no es imprescindible, si que puede aportar cierta luz sobre algún punto de la trama.

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Mas info here (..)

Al principio de esta aventura tenía muy claro que quería ofrecer a cualquier lector la capacidad de sentirse excitado a través de la literatura, pretendía movilizar sentimientos y el centro erógeno de un diverso grupo de personas. No quería trascender, ni crear una obra maestra, quería llegar a un universo erótico, a un lenguaje de provocación propio que se presentara como elegante y atractivo al lector y que definiera el conjunto de la obra, tal vez, de toda mi anterior obra. El objetivo era provocar un deseo vibrante en el lector a través de la literatura sin importar la orientación o identidad sexual de quién lo leyese. Este no es un libro orientado a ningún colectivo, está orientado al ser humano. Espero y deseo que cualquier persona que disfrute leyendo erotismo, movilice sus centros de placer con él. Este libro es un vivo retrato del bien sobre el mal y el mal sobre el bien, teñido de un rojo absolutamente deslumbrante que se presenta no como un color sino como el hilo conductor de las emociones, vivencias y niveles vitales de la obra. Este no es un libro concebido para satisfacer a lectores que se sientan cómodos en su zona de confort. Es una historia, en el que un grupo de personas viven sus necesidades y sus deseos, sudan sus miserias y desgracias y comienzan un increíble viaje al pasado, que les conducirá a un laberinto interior en el que ven como sus posibilidades de supervivencia brillan y se apagan o brillan y … brillan.

y yo no puedo (ni debo) decir nada más sobre este libro, el resto, si es que hay algo que decir, tendréis que decirlo vosotros; porque como dijo Doris Lessing: Si uno tiene tan claro todo respecto a un libro, igual es que el libro está muerto.

 

 

Las andanzas de Lara
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El libro de Raquel G. Iñiguez (Raquel punto “Ge” para los amigos) se titula “Las andanzas de Lara” tiene 215 páginasviene prologado por Paz Quintero (famosa en el mundo entero),  y contiene unas ilustraciones preciosas, realizadas a la antigua usanza por un profesional de enorme talento. Nada de Photoshop, ni retoque fotográfico. No, no, no, esto es todo arte, puro y duro, basado en el texto ágil y fresco que engloba su primera pero, potente obra, que es el resultado de un divertidísimo Spin-off de su relato contenido en el libro “Siete Tentaciones”. No quiero desvelar nada del libro, solo diré que  para ser su primer trabajo en solitario Raquel ha puesto el listón muy alto. Hay una mezcla de estimulación romántico- erótica muy ágil en el texto. Hay ciertos pasajes en los que te encuentras a ti misma ensoñando y otros en los que no puedes parar de reír.  Puedo daros muchos motivos por los que merece la pena que leáis su libro pero, tal vez, el de más peso sea que Raquel es totalmente honesta en su texto. Lo que ves es lo que hay, no quiere convertir la literatura en nada, dice las cosas como las siente y como las vive y eso es una cualidad que agradecemos la mayoría de lectores cuando nos sentamos frente a un libro. Que no nos engañen, que el texto juegue con nosotros pero, que al final sea honesto.

Ambas novelas han sido publicadas por la editorial LaCalle. En su página web podéis encontrar toda la información del proyecto editorial y realizar la compra de ambos sino podéis aguantar más, aunque me consta que en las librerías de temática especializada (por ejemplo Berkana en Madrid) estarán físicamente a partir del día 16 de Junio. Para los más modernos y cómodos podéis acceder a Amazon, lugar en el que se encuentra en Pre-Venta ahora mismo. Os pido encarecidamente que tanto a Raquel como a nos mandéis fotos de los libros según los vayáis recibiendo y nos contéis lo que os parecen, estamos ávidas de conocer vuestras impresiones.

Si tenéis especial interés en vernos en vivo y en directo tengo que pediros que os reservéis dos fechas en el calendario. La primera es el día  27 de junio a las 19:30, en  una librería fantástica donde se realizará la presentación de este sello Editorial LGTB. Os invitamos a disfrutar de este evento sensacional que tendrá lugar en la librería Tipos infames, allí estaremos las dos (a punto de nieve) para charlar un poco, firmar ejemplares de nuestros libros y atender vuestras exigentes demandas de sed literaria.

La segunda fecha importante, es el día 11 de Julio,sin lugar todavía confirmado (por aquello de que nos gustan las sorpresas) Raquel y yo presentaremos nuestras creaciones en sociedad, charlaremos también con vosotros y por supuesto os firmaremos nuestros vástagos. Sentiros libres de llevar cualquiera de nuestros libros, tenemos bolis de sobra. Sobre este segundo evento iré informando en el blog, para que todo el mundo salga en la foto.

Poneos guapos y sed malos, que el verano se anima!!!

Es precioso y tal

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como-hacer-un-volcan-en-casa-2Ayer estuvimos hablando largo y tendido con una antigua amiga, la colocaría en la clasificación de “vieja” amiga, pero llamar “viejo” a cualquiera, en lugar de antiguo me parece una desfachatez. Sobre todo cuando ya pasamos de ciertas edades y si se dicen, según qué cosas, hay que tener indiscutible cuidado, de ahí la clasificación de antigua que no de “vieja”. Estuvimos hablando decía, sobre el tema de tener descendencia. De lo precioso que es… y tal.

Nuestra “antigua” amiga , llamémosla “Nieves”, no es una “madre Tierra”. Ayer me enteré de que se clasifica así en el argot materno-filial a las madres a las que todo-todo el tema de la maternidad les parece maravilloso y no tienen ninguna queja en absoluto de nada, ¡faltaría más!, ni echan de menos su vida anterior, ni quisieran a veces, arrancarse la piel a tiras, ni se preguntan qué hacían antes de tener niños con su tiempo libre. Ni tienen que echar la vista muy atrás en el tiempo para rememorar cuando fue la última vez que tuvieron una conversación de adultos con otra persona sin utilizar el lenguaje bebe-mama tierra–bebe para comunicarse con los otros. Me contó las maravillas de ser madre. Esto lo digo en serio. Cuando nos preguntó: “Bueno, y vosotras, ¿Qué tal todo?” y mi churri contestó: “Tenemos un cachorro (Malibú) de cinco meses hiperactivo que se despierta cada tres horas (las 12-3-6-9- de la mañana) porque quiere mimos y correr por el campo” y Nieves, dijo : “Anda que entrenamiento más bueno, mira…” y a partir de ahí entramos en la charla de clasificación: llantos, quejidos, ataques de pánico de niños de tres años en mitad de la noche, mocos (de distintos colores, texturas y consistencias), necesidades intracorpóreas, necesidades extracorpóreas y así un largo etcétera de sin vivires que tendremos que pasar si o si, cuando seamos “Mamas”. La palabra asusta. A ver si alguien tiene pelotas de decirme que la palabra Mamá en cualquiera de sus percepciones: cuando eres Hija, cuando vas a ser Madre o cuando lo estás siendo, no acojona.

Hubo un momento en el que mi mente viajó a la Leyend. Un espacio abierto lleno de chirlas saltando, cócteles de doce pavos, gente en minifalda metiéndose mano pero, después la voz de mi churri me devolvió a la realidad:

“Cariño”

“Si, amor, dime…”

“Qué te pasa”

Y yo le dije: “Prométeme que no vamos a ser unas Mamá-Tierra” y le toque el lomito a Malibú.

Mi churri, que me conoce como si me hubiera parido, se partió en risas lacrimógenas durante veinte minutos y Nieves que notó mi tono de preocupación al otro lado del teléfono, me dijo. “Eh, Moni, pero compensa…”

Estoy más que segura que la palabra “compensa” viene en algún manual que te dan cuando estás recién parida en un hospital porque es el único bálsamo que oigo en las voces del perfil de padres jóvenes y cansados. Cuando nos veo, a toda mi generación, nos veo tan niños. Si, comenzamos a tener arruguitas en los ojos (y tal) pero, es que yo me acuerdo de mi padre y de mi madre en la edad que yo tengo ahora que fue cuando me tuvieron y eran como castillos. Tú los veías y sin saber que eran padres sabías que eran padres. En nuestra generación no había quién choteara a un padre. Estaban identificados, clasificados y eran la figura de autoridad, cualquier padre podía ejercer de padre de un niño sin serlo y meterlo en vereda.

Y ni hablar de las “Mamás-Tierra”, las que fueron Madres de nuestra generación, podían tirarte una zapatilla y cuando girabas la esquina te seguía. Eran personas que vivían en la realidad, con sus dramas, con sus croquetas, con su día a día, con sus crisis económica arrastras desde que tenían memoria. A ver si vamos a pensar que lo de la crisis es nuevo, otra cosa distinta es que nos pasemos la vida hablando de la crisis pero, nuevo, nuevo no es. Había mucho de verdad en cada casa. Cariño, pucheros, compartir con los hermanos todo, dinero contado para pasar el mes. Luego había de lo otro, también mucho amor pero, no porque si, sino porque estaban orgullosas de sus hijos, aunque vieran con ojos extraños los trabajos extra escolares que nos mandaban hacer y que estaban sacados del cine americano.

“Haced un Volcán de cartón” …mejor no os cuento lo que me salió aquel día. Claro, me pusieron un cinco en plástica. Ya había que ser malo para que te pusieran un cinco en plástica. Creo que plástica fue a primera “María” del sistema educativo Español. Pues yo casi suspendo.

“Cariño”

“Si, amor, Dime”

“Tengo tantas ganas de que estés embarazada”

Y aprender a hacer volcanes de cartón con mis hijos, a ver quién, cuando me convierta yo en “Mamá tierra” sin leche en los pezones, tiene pelotas de suspendernos Plástica.

Que linda la nieve

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Esta mañana nos hemos levantado con una buena pelona. He visto niños recogiendo nieve en bolsas de plástico ante la atenta mirada de unos padres que desconocen que cuando sube la temperatura, los copos de nieve que van en bolsas de plástico, sencillamente, se derriten. Eso si, la mirada de los críos que jamás han visto nieve en su vida, no tenía precio. Yo hasta me he ofrecido a darle a uno de ellos la que traía de casa, que en todo el trayecto no se ha derretido y todavía seguía en el coche. El niño me ha sonreído, obstinadamente, y se ha ido a otro coche a recoger una buena pelota, por un momento he pensado que iba a abatirme con ella y ya estaba dispuesta a desenfundar mi espada anti-dragones de menos de cinco años pero, no. Solo quería llevársela al cole para fardar con sus amigotes del frío que hace en su barrio. Es curiosa la obsesión que tenemos los Españoles con hablar sobre el tiempo, perdón, sobre el clima. eso y la fijación que tenemos por lo que comeremos hoy, mañana y pasado, dan mucho que pensar sobre nuestra cultura.

Anyway, ¿Sabéis que esto es una señal y solo puede significar una cosa? No. Lo del niño, no. Lo de la nieve.

Ya tenemos encima la Navidad, con sus cenas mastodónticas desde Noviembre hasta Enero, sus regalos, sus bolitas de madera dando saltitos en los bombos gigantes de los sorteos. Sus mazapanes, sus luces en el centro de la ciudad, su frío, su nieve, su lluvia. Su alegría, su reencuentro con la gente que queremos, sus vacaciones (para el que las tenga) y también con esa melancolía que a veces es como una picadura de avispa que te habla sobre los ausentes, y a la que te terminas acostumbrando con el paso de los años.

Me encanta el frío y la nieve y, supongo que por la edad, estar en la situación de traerles a los más pequeños la ilusión de pasar tiempo en familia y de iniciarles en poner el Whisky a los camellos de los Reyes Magos. Va, no sé si lo habrán dejado pero, los que venían a mi casa tomaban Cardhú de doce años…

A los mayores os dejo este audio que seguro lo habéis escuchado pero, es muy divertido.