ApocaliTo (I)

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Nancy recaricatura de mujer, rubia 165527coloca el cuerpo en la silla frente a su jefa. Con su melena rubia y sus impolutas uñas rojas, parece un maniquí de unos grandes almacenes que se haya fugado presa de un ataque de pánico ante una horda consumista que quiere, si o si, terminar con el verdadero espíritu de la navidad. Se nota triste. Se sabe triste. Su piel nítida y perfecta parece un cristal en el que cualquiera podría reflejarse. Casi nota los alientos de los niños pegados a su cara, transpirando la ilusión de que estas navidades le traigan un helicóptero volador. Un helicóptero volador WOW.

Para ir hasta el patio vecino.

Para subir muy alto.

Para caer después y estrellarse en el suelo.

Se pasa la mano por la cara, intentando limpiarse esa condensación. Alientos, gotas de sudor, parecen ser la misma cosa.

–Tengo más de diez horas extras acumuladas– En tono de enfado le dice a su jefa. Ella, anodina y molesta por cada vez que le recuerda cuánto trabaja, lo bien que lo hace y todo lo que le debe, asiente con cierto desdén. Un desdén que no es lo bastante ofensivo para provocar que Nancy se levante y abandone la oficina pero, resulta violento. Suavemente violento. Tiene implícito ese tipo de protesta que pone en evidencia hechos que no son solo hechos, sino hechos flagrantes.

–Ahá–Contesta –Ahá–. Y continua con su tarea, con la nariz metida en su pantalla. Buceando entre los correos que todavía no ha leído. Sorbiendo su taza de café tranquilamente.

–Y ya van tres semanas así–. Nancy insiste. Se le arrugan las cejas, la frente, las comisuras de los labios, casi parece que va transformándose lentamente en Carrie, el personaje de moda. No puede imaginarse bañada en sangre porque su perfecta y cristalina piel sufriría irremediablemente. Piel de porcelana pero memoria frágil, ya casi no recuerda cuando fue la última vez que salió de casa para ir a otra parte que no fuera esa oficina o cuando fue la última vez que miró a otra persona que no fuera ella. “Es tan vulgar” piensa. Mírala, ahí. Metida en su propia carne. Con media vida malgastada entre estas cuatro paredes. Esa estúpida creencia de que el mundo gira alrededor suyo y el mundo no gira alrededor de nadie. El mundo no nos necesita. Piensa que está ciega y que le está dejando ciega a ella y el sudor de su frente se vuelve frío.

Mira hacia la ventana. Esta mañana había una capa de escarcha en el suelo que hacía que los tacones resbalaran. Se pregunta cuando fue el momento en el que dejaron de echar sal. Ve algunos niños con sus padres, tan pequeños que no levantan un metro del suelo. Adormilados caminan hacia el colegio agarrados de sus manos, enfundados en gorros de lana que casi no les permiten respirar. Con las manos cubiertas por manoplas o por guantes que tienen en cada dedo un muñeco. Cargar con esas pesadas mochilas. Cuando los ve piensa que parece que se van a ir de casa un mes pero, no. Seguramente antes del mediodía hayan regresado a su tranquilo y seguro hogar. Ve la rabia de tener que dejar la cama caliente en alguno de ellos.  Piensa en lo que va a sufrir en la vida ese niño que no está de acuerdo en dejar su cama caliente y lanzarse al frío amanecer en busca de un futuro. Es pronto para plantearse nada, y sin embargo, resulta tan molesto.

Al fondo del parque ve al chico de la barba cruzando por la tierra. Cada mañana acorta la distancia pisando el césped. Cada mañana se llena los zapatos de rocío y mira hacia su ventana y sus ojos se encuentran. Hace dos semanas que empezó a sonreírla cuando la veía pegada al cristal. Hoy se detiene un poco, parece que está enfocando la ropa que lleva Nancy.

–Nena –. Le dice su jefa –A las diez tenemos visita–

Y Nancy suspira hondamente, mientras las hojas del otoño van cayendo, cada una a su rítmo, a una gris y aplomada calle….

                                                                                                                                                                                                                                  […Continuará…]

3 comentarios sobre “ApocaliTo (I)

    Noemi (Murcia) escribió:
    diciembre 5, 2013 en 9:55 am

    Lo de levantarse de la cama calentita es que te toca mucho los güevis, ehhh??? Jajajaja…
    Y a todos! Normal!
    ( Pero hoy empieza un puentazo! #Vacaciones )

    Qué intriga, guapa, deseando leer la continuación…

    Besos!

    monicamartin respondido:
    diciembre 5, 2013 en 9:58 am

    Ideas que se te ocurren cuando vas camino del trabajo.

    Puentazo por fin si!!!

    Mari Ropero escribió:
    diciembre 5, 2013 en 6:07 pm

    Me dejas con la miel en los labios, así que espero la continuación con curiosidad para saber que le pasa a Nancy. Lo del helicóptero me ha “llegao”, mi hijo se lo a pedido para Reyes, espero que no lo estrelle el primer día. Esta genial.

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