Prueba de vida

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dibujodelapicesparaimprimir5En determinados momentos, tal vez con más frecuencia de la que me cuesta reconocer, entro en las redes sociales solo para verificar que todo sigue igual. Miro y compruebo que el cielo es azul, que la gente sigue comiendo y bebiendo, que continua la huelga de basura en Madrid y que los zapatos siguen siendo el objeto fetiche favorito del postureo. Miro y me pregunto si no nos habremos vuelto un poco locos con nuestras habilidades exhibicionistas. Miro para darme cuenta de que sigo siendo un poco Voyeur y al hacerlo me doy cuenta, tomo consciencia, de que ha pasado mucho tiempo desde que nos maravilláramos por primera vez con el tema de las conexiones cibernéticas sociales.

En el presente redes como Twitter pueden levantar o destrozar una imagen pública. Estoy convencida de que no tardando mucho tiempo en los centros de enseñanza habrá asignaturas de sociabilización no interpersonal sino cibernética. Soy consciente de que lo que afirmo es una verdadera locura pero, podría ser perfectamente viable que en un futuro inmediato se evaluará la capacidad tecnológica que uno tiene para vivir.   ¿Qué no? … pues que alguien me explique por qué en determinadas guarderías los niños de 1 a 3 años ya tienen Ipads.

Me acuerdo mucho de cuando era una niña, de cuando aprendí a escribir con un lápiz y una libreta, de cuando me leí mi primer libro en papel y fue una experiencia maravillosa para mí. Empezar, tomarme un tiempo acorde a mi edad, asimilarlo, sin otras interrupciones y acabar con muchísima pena. Invadida por la triste emoción de que había perdido algo al terminarlo pero también feliz por la sensación de plenitud al haber podido construir en mi mente imágenes y sensaciones desconocidas. Y así toda mi infancia, con muchísimo tiempo por delante para leer, para aprender, para relacionarme, para tomar también consciencia de que no tenía todo lo que quería al alcance de la mano pero, teniendo la esperanza siempre de que si esperaba o peleaba lo suficiente algún día llegaría a conseguir todo lo que me propusiera. Incluso llegar a construir mis propios mundos imaginarios. Ahora con el paso del tiempo, me he dado cuenta, de que esa falta de información que teníamos respecto a todo, hace veinte años, en realidad era un escudo de protección impagable, puesto que nos ha dado la oportunidad de descubrir casi todo, a su debido tiempo.

Yo no quiero que mis hijos tengan un Ipad a los tres años. No tengo hijos pero, el día que los tenga, me niego a que terminen estresados, deprimidos, enganchados a un mundo virtual que no funciona como funciona la vida real. Las personas somos de carne y hueso, tenemos que tocarnos, hablarnos, mirarnos, darnos la oportunidad de conocernos, pelearnos y reconciliarnos con cierto toque gráfico sobre la capa del cielo. Me niego a que hagan amigos cibernéticos y con el paso del tiempo rompan relaciones que no han existido en este pequeño mundo alienígena en el que tenemos que convivir todos y que eso les haga daño. Me niego a que se les manipule, se les bombardee, se les sature y se les enseñe que la realidad es la que no es, es la que no debería ser. Todas las personas tenemos intenciones detrás de cada uno de nuestros actos, incluso de los más inofensivos y cibernéticos actos. Nos posicionamos ante las cosas que suceden a nuestro alrededor desde nuestro interés y eso no es necesariamente malo, excepto cuando lo que se quiere es dañar y se perpetra desde el anonimato. Desde el anonimato y desde la crueldad.

Reconozco que a veces pese a todo lo cruel que encuentro, miro. Entro, veo desgracias y sigo mirando. Entro, veo fotos de gente que fue importante para mí y ya me importa un carajo y salgo. Entro, veo que todo está corrupto, salgo. Entro, miro en otro idioma, otros Timelines y siguen igual de descorazonadores. Salgo, entro y así, hasta que veo una foto de unos zapatos, unas radiografías de un pie, una nube, un faro, una portada de un libro, un emoticono sonriente y entonces ya sí, me encuentro y asimilo que mientras tú miras en ese espejo, ese espejo te mira a ti y que estáis condenados a que uno se cuele dentro del otro y el otro se cuele dentro de una…

A veces echo de menos la infancia, tantísimo…

¿Os he dicho ya que me gusta escribir?

5 comentarios sobre “Prueba de vida

    Noemi escribió:
    noviembre 14, 2013 en 6:00 pm

    ¿Te gusta escribir? Pues ESCRIBE!!!
    Mira qué facil lo tienes, jejeje…

    Y hablando de verse, tocarse, … ejem, … ¿nos vemos pronto o qué?

    PD: ¿Te he dicho ya que me gustan mucho tus reflexiones blogueras? :-))))))))))

    Un besazo apretao, guapa!

    monicamartin respondido:
    noviembre 14, 2013 en 6:34 pm

    Pues eso espero. Si, si que me lo has dicho pero me gusta volver a escucharlo.
    Otro beso para ti de vuelta (con permiso de la rusa)
    😉

    José Mariano escribió:
    noviembre 14, 2013 en 10:50 pm

    Hola Mónica. Me gusta leerte y cada vez que me entra una alerta de una nueva publicación tuya, no dudo en hacerlo. Ojalá, en mi blog, lo hiciera mucha gente. De tu escrito destaco, lo que un ser humano con cierta consciencia anhela, lo tradicional, aunque ciertamente, cada vez quedan menos seres humanos y hay más cibernéticos. Por lo poco que conozco de ti, te publicitas en amazón, instagram, twiter, facebook, etc, etc. Es decir tecnologías actuales, que hacen que la persona que se sepa vender, sea comprada. pero existe una sutil línea entre lo tecnológico y lo ancestral y hay que saber elegir el camino. No es bueno estar cruzando de un lado para el otro de la línea. Un fuerte abrazo.

    monicamartin respondido:
    noviembre 14, 2013 en 10:59 pm

    Muchas gracias por el comentario. Hay mucha nostalgia si, creo que hemos perdido un poco de contacto humano
    con tanta conexión electrónica y hay cosas que hay que hacerlas si o si a la antigua usanza como por ejemplo, escribir. Independientemente de ello las tecnologías están ahí para usarlas, si ayudan en la promoción de un trabajo, eso es estupendo para el autor y para el lector que se encuentran. Yo hablaba más bien de cómo se desvirtúan las relaciones sociales y personales por la importancia que le damos a las cosas que suceden en el mundo tecnologico.

    Silvia Cruz escribió:
    noviembre 15, 2013 en 5:20 pm

    Los niños aprenden lo que ven! A sus padres y sus amigos. Le dan un chisme de esos para que ni le molesten. No toman un poco de su tiempo para leerles,con un libro infantil real, historias maravillosas llenas de ese realismo mágico que existe todavía en nuestras vidas. Sólo desean que les dejen seguir en su vicio virtual. Tengo un sobrino de 15 años que jamás le he visto con un libro. Jamás haciendo deberes. El colegio ni siquiera le pone un libro para leerlo como deberes. Y su madre le preguntó que le gustaría ser de mayor…
    Matar gente como lo hace en su juego. Virgen de los encaramados! !!! Así va el mundo !!

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