Hoy he tenido un sueño.

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RioBNEstaba asomada en el borde de una pradera que daba paso al comienzo de un río, mirando entre el barro y las rocas, buscando una balsa en la que poder montar y que me ayudase a cruzar la orilla. Hacía frío, hacía uno de esos días húmedos que te parten el alma. Me miraba las manos, eran tal y como las tengo en realidad. A menudo dentro de los sueños me miro las manos, en parte porque muchas veces no parecen mías, en parte porque sentir que tengo manos me ayuda a tener contacto con la realidad. Como en la película de Origen, llevan un avatar encima siempre que les ayuda a determinar si lo que viven es real o producto de sus sueños, así hacía yo. Me miraba las manos y las apretaba porque estaban tensas, blancas y frías.

Se ha acercado a mí una señora que yo conocía desde siempre cuando iba al pueblo de mi madre, ignoro si continua viva. Una de las cosas que más me impresionaban cuando era pequeña es que gente que tú creías que no te conocía de nada se acercaba para hablarte y luego estabas todo el día, o los siguientes cinco minutos, haciendo ese ejercicio de memoria de intentar localizar en tu mente quién era y por qué te hablaba. Cuando eres una niña y no encuentras explicación lógica a lo que sucede a tu alrededor lo dejas por imposible, es una de las mejores cosas de la infancia. Puedes pasar página y continuar con tu vida como si nada. Lo que sucede cerca de ti y te impacta, deja de importarte tras cinco minutos de duelo.

Con su aliento a queso, a saliva antigua y mundo rural, me ha dicho:

  • – Entra en la balsa –

Entra en una de esas pequeñas balsas que parecen Kayaks pero que no lo son y vete río arriba, como si fueras un salmón, a encontrar lo que quiera que sea que estés buscando…

gift of lightY yo la he mirado fijamente porque frente a mis ojos había un gondolero que no podía mantener el equilibrio y me he encogido de hombros. Después se ha adentrado en las corrientes oscuras y frías de aquel río inmenso, atormentado, que parecía un mar y ha flotado en él bocarriba, con una expresión de serenidad y placer en la cara propio de aquellos que encuentran al final la paz, en este mundo de Zombies.

Me he sentado en la hierba, en un manto de mullida hierba verde y fresca y de pronto se ha sentado a mi lado una antigua compañera de colegio que se llamaba Raquel. Es curioso soñar con Raquel sabiendo que en realidad no es Raquel. Nos hemos mirado a los ojos, como nos mirábamos cuando íbamos a la misma clase y jugábamos un sábado tras otro los mismos partidos de baloncesto que perdíamos. Y me he tumbado de espaldas esperando que quisiera hablarme sobre algo, muchas veces cuando estoy rodeada de la gente que quiero me quedo callada esperando que me hablen de algo, de las cosas más absurdas, más triviales, de las que menos puedan importar. Muchas veces lo único que quiero es que me hagan reír y no me trasladen ni su tristeza, ni su preocupación, ni su miedo. He cerrado los ojos. El sol se ha volcado en mi rostro, un sol ciego, como este sol de invierno que no calienta la sangre y ella se ha sentado encima de mí a horcajadas y al abrir los ojos he descubierto que ya no era esa Raquel sino está, la que duerme a mi lado todas las noches y he apretado sus muslos para acercarlos a mi cuerpo.

Los he apretado con la intención de sentir su calor entrando en el mío.

Lo he hecho con la intención de humedecerme y hacerme feliz.

Lo he hecho porque quería jugar con ella a ser dos personas distintas dentro de este mundo absurdo.

Lo he hecho porque quiero, porque soy libre como el viento.

Lo he hecho para que se deshiciera al contacto de mi vientre

y porque sé que después de los gemidos llegará algo mucho más permeable.

Lo he hecho y al hacerlo he sentido como su olor invadía mi cuerpo.

Y recreaba una escena de sexo imposible

en un verde manto

vestidas

mucho más jóvenes e inocentes de lo que en realidad somos.

Y al inclinarse ha intentado besarme

Y su pelo me ha hecho cosquillas

Y yo quería hundir mi lengua en ella pero, la corriente de un río ciego y devastador no me dejaba

Y en ese momento me he despertado del sueño.

Y he recordado todo lo que me he dijo ayer. Sobre los caminos, las calles y los Zombies. Sobre los video juegos, la importancia de saltarse la dieta y los escalofríos que siente cuando hacemos el amor. Sobre los días, las noches y todo lo que hemos pasado. Sobre el futuro y este presente que se ha convertido en una loca carrera hacia nosotras mismas. Sobre la promesa de futuro más bonita que me han hecho en mi vida y he comprendido el sentido del sueño.

Un comentario sobre “Hoy he tenido un sueño.

    conchi escribió:
    febrero 11, 2013 en 11:28 am

    Pero que bien y bonito escribes cariňo, precioso. Besos

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