Momento Fallen

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Mi intención hoy era hablar sobre el último libro que me he leído, tenía ganas por el autor y por el libro, pero la sombra de la deflación planea con más fuerza por mi cabeza que la belleza literaria y mira que está mal que esto lo diga una escritora. Mi excusa es que soy híbrida. Ni escritora, ni lo contrario y eso me permite darme ciertas libertades que de otra manera serían inviables.

Por ejemplo, dejo de mirarme el ombligo cultural y bajo los pies a la tierra.

Trichet está cometiendo un error, estoy cien por cien deacuerdo con las bajadas uniformes y paulatinas del euribor para que el mercado se autorregule y la economía vuelva a caminar de nuevo, pero se está obviando de forma evidente que el desplome del euribor no solo afecta a las microeconomías familiares de la zona euro sino que también se utiliza como índice para regular el precio energía. La energía, venga está de la materia prima que venga, es necesaria para el crecimiento económico y con estas bajadas a la desesperada de euribor de los últimos meses se ha producido un abaratamiento que volverá loco el mercado. Freno, puede haber un efecto subida para todos y acabar con el sistema financiero actual. No nos sorprendamos si dentro de un par de años el caprichoso euribor se dispara varios puntos.

El problema, además de que el euribor estuviera por las nubes y no había quien lo soportará, era que los bienes y servicios que estaban saliendo a los mercados (cualquier mercado), eran indiscutiblemente altos para el nivel económico de los ciudadanos de a pie. Ahora es tarde para reemprender una nueva burbuja inmobiliaria hay que  apostar por el crecimiento económico sincero. Hay que apostar por I+D, por renovar lo que hay, por reciclar lo inservible. Hay que crear una economía que no destruya al ser humano sino que lo evolucione a niveles inesperados.

La vivienda no es un bien con el que comerciar o al menos no debería serlo.
En otro orden de cosas y para que os riáis un rato quiero pasaros un enlace. No pude dejar de reírme durante media hora…

<<Cuando nació mi hija tuvo unos problemillas de inmadurez en su sistema urinario y los médicos me comentaron que la niña podría coger infecciones con facilidad. Debido a ello y repitiendo, como en tantas ocasiones, los hábitos que practicó conmigo mi madre, cada vez que la niña va al baño en un bar, limpio meticulosamente y forro con tiras de papel la taza, le insisto en que no toque nada y le obligo a adoptar incómodas posturas en mi particular lucha contra los gérmenes.
Un día por casualidad, leyendo un anónimo texto en la Red, descubrí que esa costumbre tan femenina es la auténtica razón de que las mujeres vayamos juntas al cuarto de baño.
“La postura, que consiste en balacearte sobre el inodoro en un aposición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza, es difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar. Cuando ‘tienes que ir’ a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que pides la vez y esperas paciente, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos. Es la posición oficial de “me estoy meando’.
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