El mendigo de Chamartín 

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Y como en cada momento que se vuelve presente la venda cae de los ojos dispuesta a desvelar una verdad imposible de ignorar por más tiempo.
Se hace presente tu risa, Madrid, por encima de todas las ciudades horribles y defectuosas con las que podríamos encontrarnos y convivirnos. 
Más de un millón de atardeceres perdidos en mi rutina y sigo enamorada de ti hasta el tuétano. Esperando cada mañana que llegue la noche y me regales el incesante tráfico, el devenir de los labios que piden auxilio a través de mis ya, estúpidos auricales de marca. A través de mis miserias y de las tuyas, a costa de estas arrugas que ahora rodean mis ojos peligrosamente.
Yo te esperaba. Desnuda. Vine así y así, puede, me marcho. Pero antes me gustaría ( y mucho) hablar del mendigo de Chamartin. El impoluto señor, porque los que quieren mantener su dignidad por encima de todo siguen siendo señores, que cada mañana a las ocho cuarenta y dos o y cuarenta y tres, barre con su escoba la esquina del cajero en la que indefectibles gilipollas como yo nos ponemos a sacar dinero automático y a escupir y él nos da, con sus cerdas dignas en los pies y nos empuja calle abajo a ensuciar a otra parte. Y nos mira desafiante, con su mirada hepática, consiguiendo que sintamos la vergonzante cadena que nos ata a la esquinita. Qué nos darán las esquinas a los Madrileños, qué nos darán las esquinitas.
Sepan ustedes que en esta esquina para mucha gente, casi toda del barrio. Si hay un barrio que es bonito, mira, ese tal vez no sería el de Chamartín, pero tiene su aquel peculiar en fauna. Están los que vienen de paso y los que están dispuestos a quedarse, están los que llegan tarde y los que fijan sus ojos en ti en las aceras. También están los que salen a fumar y los que piden limosna y los que la dan y los que, pese a merecer no una limosna sino un sueldo, se niegan a cogerle el dinero a los transeúntes y le amenazan a una con su sable de madera roído por los años. 
Y como en cada momento en que una no puede evitar, se le llenan los ojos de cualquier cosa menos de lágrimas y se le revuelve a una la pena con el orgullo y pierde de vista el significado verdadero de las cosas y se acuerda de lo frívolo, tremendamente frívolo, que es pensar en consumir (vaya comprar) tantas cosas como a una se le ocurren que podría consumir almacenando, mientras que el azote de la esquina de Chamartin con plaza de Castilla levanta su semblante rojizo con orgullo bajo las torres Kio y es entonces cuando le dices en voz bajita…
Se hace presente tu risa, Héroe, por encima de todas las egoístas ciudades del mundo donde se cavan fosas comunes de esperanza y respeto por nosotros mismos.

Yo te esperaba así, Madrid. Desnuda. 

Y tú como cada día, ramera, te mueres atardeciendo y yo, llorando, o no. Como en cada despedida.

Sobre el verano, la ola de calor y las fechorías (literarias) que nos esperan

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Sobre el verano, la ola de calor y las fechorías (literarias) que nos esperan

humorliterarioIba a empezar este post de una manera muy sonora y rimbombante, hablando sobre todo de la claridad que es necesaria para escribir un determinado tipo de cosas, es decir, todas las que escribes a lo largo de tu vida aunque las pretensiones finales que tengas sean mínimas y he caído en la cuenta de que cuando estás medio deshidratado y vírico es difícil ponerse a ello e intentar ser lo que eras en perfectas condiciones de uso y disfrute creativo. Recuerdo cuando tenía tiempo de sobra para regalar, aunque regalar el tiempo me parece el mayor de los pecados y recuerdo también cuando sentía que me faltaba algo permanentemente y no sabía lo que era y pensaba que a través de la literatura llegaría la iluminación definitiva. Nada más lejos de la realidad, la literatura ni ninguna otra arte marcial creativa es capaz de iluminar las trascendentes dudas interiores por muy claras que están sean, y menos cuando albergan toda la complejidad de la existencia.

Y ahora, que se ha quedado buena mañana pese al sofocante calor que nos asola estos días pasaba fundamentalmente por mi blog para deciros que me siento muy feliz por varios motivos, el primero de ellos ha sido la increíble noticia de que unas amigas están embarazadísimas y a este respecto emplazo a las editoriales de nicho LGTB a que se animen a recopilar el testimonio de parejas LGTBQ que lo están intentando y lo han conseguido, o lo han intentado una y otra vez infructuosamente para que su testimonio puedan aportar algo bonito a esta sociedad. Quien dice aportar, dice regalar, dice sembrar, dice aclarar… No os imagináis la cantidad de chicas que se nos acercan a Raquel y a mi pidiéndonos que les contemos nuestra experiencia. Si hay personas interesadas en leer las vivencias de otras personas a eso, me da igual lo puristas que sean algunos, se le llama literatura. Literatura que contesta preguntas, que da referentes, que aporta algo positivo a esta sociedad.

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Otra noticia que quería daros, Dios mediante, es que ya se encuentra disponible, tanto en formato papel como en electrónico la traducción de Sin Control a Inglés (Reinless), en este sentido solo puedo dar las gracias, hasta el infinito y más allá, a la persona que lo ha hecho posible, puesto que sin su esfuerzo y cariño, sin su persistencia, esta primera novela que no tenía pretensiones de nada no podría leerse por más de la mitad de la población terráquea. Ahora lo guay sería traducirla al Chino y ya hacemos hattrick completo!! Bromas aparte, desde aquí te mando un beso enorme, Sandra, por este maravilloso regalo. Si estáis interesados podéis encontrar el libro en papel, en electrónico y también descargarlo a través de Kindle Unlimited. Estamos muy interesadas tanto Sandra como yo, en conocer vuestra opinión sobre esta traducción, así que adelante, meteros por ejemplo en GoodReads que es gratis y disparad.

Para los rezagados os recuerdo que El libro rojo de Raquel está libre de gastos de envío hasta el 31 de agosto (ver condiciones en la web de la editorial). Aprovechad este infame calor para meteros entre pecho y espalda un novelón erótico y así poder implosionar a gusto, vamos que no se diga por ahí que no os he facilitado un buen calentón literario.

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Por lo demás, entre bibe y baño y gateo, retomo el SpinOff de Siete Tentaciones (98 paginas y rematando) que teníamos pendientes, ustedes y yo. Después de eso, solo el tiempo (que ya no regalo porque lo invierto en lo que de verdad importa) y el destino y las ganas y el café con leche por la mañana determinará cuál será el siguiente paso creativo… si es que esta ola de calor y todas sus primas hermanas que han venido a vernos este verano, nos deja con vida hasta la próxima era glacial.

Besos desde el infierno. Sed malos!!!

¿De qué va El libro Rojo de Raquel?

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Recuperando la entrevista realizada por InOut radio, sobre: “El libro rojo de Raquel”, que firmaré el día 30 de Mayo 2015 de 12:00 a 14:00 en la caseta de Berkana… En tres, dos, uno….

 

descarga“Somos la radio que te habla desde una realidad que es tu realidad. Con información, consejos, amor, humor, desamor, investigación, coaching, participación, promociones, eventos, encuentros, salidas…

vía BerenjenaLES: El primer programa de este 2015 + Entrevista a Mónica Martín ‘El libro rojo de Raquel’.”

¿Y ahora, puedo contar con firmártelo?

 

Mi primera vez en Crossfit

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  He escrito este post con la lengua porque es lo único que no me duele. Ante todo quiero haceros saber que yo era una tía deportista, con quince años como todo hijo de vecino, corría como un galgo, saltaba como un gamo y nadaba como un tiburón pero, fue darme a los placeres de la vida y echar, no ya la curva de la felicidad sino la cadera de la felicidad. No obstante nunca he cejado en mi empeño de combatir esta genética tan maravillosa con la que he sido agraciada y echar músculo. He probado casi todos los deportes que os podáis imaginar : Mountainbike cuando las bicis pesaban 30 kilos y no llevaban marchas. Spinning con sus cullotes y su música de spinning y todo. Natación con su gorro oficial y sus gafas de bucear, sin aletas, salpicando, ala! a lo bruto. Marcha, esta disciplina la dejé pronto porque me aburría como una ostra, como una ostra coja eso si. Aerobic, lo mismo, no coordino aunque lo intente y las mallas rosas me quedan fatal, aparte de eso es que el Aerobic requiere de unas habilidades sociales de las que yo carezco, no puedo llamar a la gente cari mientras sudo, lo siento, siempre he sido más de cagarme en lo más sagrao cuando algo no me sale. Baloncesto, con mi estatura lo único que podía hacer era correr de un lado a otro de la pista con la esperanza de que me cayera algún rebote. Éramos un equipo infantil de lo más entusiasta, peleábamos como leonas y perdíamos todos los partidos. Quedamos las últimas cada año hasta que dejamos la EGB atrás pero, allí estábamos cada fin de semana para darlo todo. Después me dió por la vida cinegetica, así llegué al senderismo, la pesca deportiva y la recogida de setas de temporada y espárragos trigueros, esquivando jaras, cardos, árboles, bichos y todo lo que se ponía en mi camino, porque si algo he tenido claro en la vida, es que camino que empiezo, camino que termino. Eso de cambiar cada dos minutos de perspectiva en la vida, y querer ser hoy pescadero y mañana un unicornio blanco no me va nada, así que ahí estábamos yo, con mi caña y mi nevera llenita de cervezas y la naturaleza con su vasta capacidad de venganza para recodarme que no era más que otra simple mortal. Al final descubrí que mi sangre era un manjar para los mosquitos y tábanos y tuve que abandonar mis aficiones campestres. También sucedió que me atacaron un par de panales de avispas alcarreñas furiosas por el calor de agosto y por que les había pisado su panelito y tuve que correr como alma que lleva el diablo. Eso y que me volví megaurbana, tanto silencio estaba empezando a ponerme nerviosa.  

Tengo que reconocer que tras dejar cada deporte me tomaba un tiempito de descanso, que siempre iba acompañado de sus correspondientes comilonas y cuando ya vi, que pasaba los ochenta kilos de largo en un último acto de desesperación por no seguir cogiendo más me inicié de forma poco inteligente en el running, disciplina que practiqué con mucho afán durante casi un año, de forma más o menos irregular y teniendo como objetivo correr la Mitja con mis primas de Barcelona. Objetivo que finalmente nunca llegué a conseguir tras dejar de entrenar después de reventarme un sábado con una tirada de 11 km y mis ochenta kilos de peso. Y es que ese siempre ha sido el problema fundamental, el sobrepeso. Me he resistido con ahínco a ponerme a dieta, confiando en que mi alma luchadora y fuerza muscular natural me ayudarían a ponerme a tono y perder la barriguita (y el resto de cosas que sobresalen). Eso está muy bien cuando una es constante pero, cuando vas tres veces al mes porque no te da la vida para más y lo acompañadas con todo tipo de gastronomía sin medición ni tino, cuando tienes una fantástica vida social que incluye viajes al norte, copas por la noche con los amigotes y tapas a todas horas con sus Cañas, vas de culo, contra el viento y cuesta abajo.  

Así pasó el tiempo, mucho, me dio tiempo a escribir unos cuantos libros, casarme, cambiar de trabajo y pasar por unas cuantas Navidades más, en las que iba sumando más volumen a mi castigado cuerpecito. Hasta que fuimos madres, hasta el día en que nació Daniella y la sombra de la responsabilidad de cuidarme más para poder cuidar de ella y de Raquel cayeron sobre mi y decidir dejarme guiar a una vida más sana y tomamos la decisión de visitar a un dietista profesional y que pusiera en orden nuestros hábitos alimentarios. Tengo que reconocer que he pasado gran parte de estos meses acordándome de él y de toda su familia hasta tres generaciones venideras pero que el esfuerzo ha merecido la pena (casi ocho kilos menos) porque ya no pienso en desayunarme diecisiete Donuts y cenarme dos huevos fritos con su chorizo y su barra de pan, ahora sé que lo que entra tiene que estar medido y que de alguna manera tiene que salir cuando sobra y la forma en la que entra pueda ser de lo más placentera pero, la forma en la que sale, ay amigo aquí es donde viene el Crossfit,  puede ser de lo más dolorosa. 

  Huelga decir que llegué a conocer el #Crossfit por Raquel punto G, que es adicta a todas las disciplinas de gym que os podáis imaginar y que estaba rumiando en su cabeza cual sería el siguiente paso atlético que daría para no aburrirse levantado pesas frente al espejo mientras sus compañeros sacaban la siguiente foto que mandar a instamgram. Un día me enseño un video de un nuevo deporte que quería probar. Ya os he comentado lo de mis habilidades sociales por lo que no es de extrañar que tras ver como gente como yo (bah un poco más cachas pero apenas hay diferencia) se levantaba en anillas o saltaba cajones flamenco como mi patio de grandes me dije: “Ostia! Esta es la mía, a levantar ruedacas! A gritar y a levantar pesas como loca en plan militar. Y me vi allí  levantado mi peso, sudando, marcando músculo, terminando el circuito y no caí en la cuenta de que hacia casi dos años que ni corría en serio. No obstante allí me planté. Seguí las instrucciones del monitor y os juro que mientras me explicaba como hacer una sentadilla al estilo espartano, pensaba : “Que fácil”. Hasta qué me vio la moral con la que me enfrentaba a la sentadilla y me calzó una barra de veinte kilos para “practicar la técnica” . Fui una ingenua, pensé que practicar la técnica era hacer el ejercicio y para sacar pecho repetí varias veces la técnica y “tres veces” por unas cuantas más con los veinte kilos encima mío pues eso…De pronto noté una voz grave que me emplazó a no quemarme, puesto que sólo estábamos “aprendiendo”. Fuimos después al cajón a saltar (cosa que ya no pude hacer porque me temblaban las piernas como sí fuera un cervatillo) y a colgarnos de la barra para hacer “dominadas” . Para el alma cándida que no lo sepa, la dominada es aquella práctica atlética en la que mientras cuelgas como un jamón tienes que levantar tu peso por encima de la barbilla con la única ayuda de tus brazos. Es decir, si te queda alguna fibra sana a esas alturas te la rompes y ya sí eso te haces un torso nuevo. Cuando me colgué la barra sentí como me crujían tres vértebras y sólo pude decir “ah, que peso un huevo” y me solté. No lloré porque estaba mi mujer delante. Creo que el monitor vio los pucheros y se apiadó de mi, me llevó a las anillas y me perdonó lo de colgarme como un jamón por lo de levantarme haciendo como si remara, actividad que me levantó bastante la moral y que repetí también  hasta el agotamiento como una gilipollas.

De pronto escuché un silbido. Nos reunimos junto a la pizarra. El reloj del cronómetro marcaba veinte minutos. Me temblaban los brazos y las piernas pero pensé que íbamos a estirar o algo así, hasta que el monitor me pregunto si tenía claro el circuito  y anotó que había que repetirlo diez veces. Con mirada de pena miré el reloj y comenzó la cuenta atrás, quería huir, salir haciendo la croqueta pero las llaves del coche las tenía Raquel. Aún así respiré hondo y lo di todo, porque al final tanto con tanto esfuerzo físico me pegó una especie de subidón que sólo puedo comparar a comer queso de cabrales. Con orgullo puedo afirmar  que terminé seis rondas completas, en la número siete aunque mi cabeza lo intentara mi cuerpo no podía moverse estaba como bloqueado, en el nivel físico es un entrenamiento de alto rendimiento y en el nivel  psicológico   te pone  constamente a prueba . Te das cuenta de la cantidad de miedo que tenemos a todo: a caernos, a levantarnos, a no poder levantarnos, a no poder estar a la altura, a saltar ¿Os habéis preguntado cuánto tiempo hace que no saltáis? ¿Qué no hacéis el bruto con otros compañeros de juegos sin que parezca que estáis zumbados? ¿Os habéis preguntado cuánto tiempo hace que nos ponéis un límite digno , tanto que parezca imposible de alcanzar?

Todo eso es el Crossfit.

  
Yo iba a hablaros de las agujetas que me persiguen desde hace cuarenta y ocho horas, del dolor que siento mientras duermo. De la rabia que me da no poder levantarme del sillón con mi hija encima porque tengo las piernas bloqueadas y de que nunca he deseado más en mi vida tener pene que en este momento solo por no tener que sentarme en el baño. Iba a hablaros de que he tenido que dejar parado el coche todo el fin de semana porque no puedo meter las marchas, de que mi mujer me ha apodado velociraptor porque llevo los brazos doblados y no puedo estirarlos. Iba a hablaros del dolor que me ha perseguido durante todo el puente pero en lugar de eso voy a hablaros del orgullo que siento de no haberme dejado vencer y de haberlo intentado hasta el final. De eso y de que no pienso parar hasta que me dejen levantar las ruedas de tractor de fuera!!!

Auuuuu

  

Firmando que es gerundio

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1431333749_006701_1431334081_noticia_grandeQueridos y amados fanáticos de la cultura en todas las modalidades pero especialmente en la literaria, se hace saber:

Que una servidora, su señora y  nuestro querido amigo Dani Pop (Artista futurista revelación e icono artístico y erótico) estaremos el día 30 de mayo del 2015 en la caseta de Berkana  de 12:00 a 14:00 firmando ejemplares de nuestros libros. Yo por mi parte voy a firmar todo lo que me traigáis: el catalogo del Ikea, el rollo de papel de la cocina y hasta vuestros votos nupciales si me apuráis pero, en especial me gustaría tener la ocasión de poder firmaros mi último libroEl libro rojo de Raquel  que ha cosechado excelentes críticas en los mundos virtuales en los que vivimos ustedes y yo la mayor parte del tiempo.

Podéis aprovechar la coyuntura para traernos unas cervecicas o refrescos o lo que gustéis, que es la hora de Vermú y con estos calores una se fatiga dentro de la caseta. Me gustaría también aprovechar la ocasión para recordaros el enlace (click Here) del resto de libros que podré(mos) firmar(os) para ir con los deberes hechos y que en último momento no nos quedemos con las ganas, ustedes y yo de rematar bien la faena. En esta lista podéis encontrar aquellos por los que más soléis preguntarme: Sin Control, Títeres y Siete Tentaciones.

Sin otro particular os dejo con Raquel punto G que quiere dedicaros unas palabras:

“Me gustaría verte y ya de paso garabatearte el librico “🙂. He intentado transmitiros el mensaje tal cuál sin que se pierda la esencia para que notéis su yo más íntimo, su voz más cercana. El icono no lo tengo igual que el de ella pero no es problema, la intención es transmitiros la serena felicidad de un chat de “Guasá”  a media mañana. No hay nada más sano en una relación de pareja que tener los iconos diferentes, os habla la voz de la experiencia. Cuando dice librico se refiere aLas andanzas de Laraun material de alto contenido humorístico y erótico-festivo del cual se reclama ya en twitter la segunda parte a voz en grito. Quisiera que os sumarais a esta petición para que se ponga las pilas punto com, que tengo la primera parte más soba que la piedras de StoneAge. Os dejo su cuenta de Twitter para que me ayudéis en esta gesta @rgarciainiguez.

Sin otro particular me despido de vosotros, espero veros por allí ese día y que echemos unas risas y unas firmas, como cada año.

Cinco motivos por los que me gusta Breaking bad

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(Contiene  Spoliers y no, no insistas no voy a ver “Juego de Tronos” aunque me lo pidas de rodillas)

Ahora que estoy inmersa en nuevas series que se emiten en nuestras parrillas quería recordar la que ha sido para mí la mejor serie que se ha creado en el panorama mundial. Sé que no soy una especialista en el mundo fic pero, opinar puedo, seguro. Porque la opinión es como el culo, todo el mundo tiene una. Por eso os dejo estos cinco motivos (mientras termino de escribir el SpinOff que prometí y que me está poniendo a prueba como nunca, o al menos yo no recuerdo haber tenido tanta dificultad para escribir algo desde que tenía cinco años) por los que Breaking Bad, y no otras que podréis adivinar, es mi serie favorita.

Cinco motivos por los que me gusta (mucho) Breaking bad:

1.- Porque no hay una rubia que tiene siempre el mismo gesto de haberse comido un limón que se lía con un marinerito y con un niño pijo y se tatúa ochos tumbados en el cuerpo, a la par que mantiene una rivalidad insufrible con la matriarca de los Hampton que sufre parálisis en una parte del labio debido al Botox que ha ido acumulando con el paso de los años y los Managers. Es verdad que la rubia parece estar en buena forma pero no hay quien se crea que mete unas hostias como panes sin pegarse ni una sola hora de gimnasio durante el rodaje. Además de esto, llega un momento de la serie en la que juegan al vengador invisible, reparten cartas anónimas a ver a quien le toca vengarse con quién. No me gusta Revenge por esto y porque no sale ninguna mujer entrada en carnes con personalidad que los ponga a cada uno en su sitio. En el final de la tercera temporada abandoné la serie, tanta patada voladora lanzada desde vestidos de lycra apretaiiisimos estaba empezando a ponerme de mala hostia. Enga hombre!! si yo casi no puedo caminar en línea recta con tacones!!

2.- Porque no hay una isla infinita que parece ser circular de  sí misma y en la que hay que meter unos números para que no explote el mundo, que algún programador frustrado que no subieron el sueldo en la última revisión, puso aleatoriamente en un cacharro más viejo que la tos y que luego no adquieren ningún sentido o al menos yo no lo recuerdo; me gusta Breaking Bad por eso y porque no está seis temporadas (seis) dando vueltas a una playa de Hawaii para concluir como concluye. Que si me tragué lo de Lost?? Todo: lo del Oso, lo del pie, lo de la transfusión con una hebra de una planta, lo del Bunker, lo de Locke, Todo. Hasta el último capítulo y en ese momento, en el que terminó, perdí la esperanza en los finales felices. Luego me critican a mí por los finales. Ver Lost durante seis temporadas y luego venís a contármelo. Si uno se mete en un berenjenal como Lost siendo guionista pues se busca la vida o cambia de camello para acabarlo como corresponde. Está muy mal jugar con las ilusiones de la gente. Coño ya con el sueño del perro!

3.-Porque no se pasan la vida buscando asesinos en serie, manoseando siempre el mismo cadáver (que en realidad es un Clis de PlayMobil con los codos articulados) y fardando de paquete al final de cada capítulo quedando como polis súper guays, no. El único poli protagonista en Breaking Bad es de carne y hueso y se equívoca y sufre como todo hijo de vecino. Nada de flequillos estrambóticos, gafas de sol con espejo y Tatoos hasta en el culo para parecer más poli de lo que se es en realidad. Solo un poli (uno) bien jodido y engañado, con sus circunstancias, su mala hostia y por supuesto su dosis de inteligencia e integridad. Hay poli? si Te lo crees? También.

4.- Porque no se cargan a su protagonista principal y la vida (serie)  sigue. Te cargas al protagonista, se acaba la serie. Qué es eso de hacer un SpinOff y seguir numerando temporadas?? ni que estuviéramos en los 80, que cambiaban un actor por otro suplantando personajes y todos asumíamos que era el mismo. Franca decepción con Homeland cuarta temporada, no puedo negarlo. O reaparece el pelirrojo o me borro del Plus.

5.- Porque es súper humano no tener poderes mágicos adquiridos en el supermercado de poderes mágicos de una factoría de Hollywood cualquiera como son, a saber:

  • Poder volar
  • Atravesar paredes
  • Leer mentes ajenas
  • Hacer que la gente pinte el futuro cuando entra en trance sin romper el continuo espacio tiempo, finamente unido por las cuerdas de tender la ropa que dejó mama en su casa vieja en China.
  • Y ya el acabose, robar poderes ajenos con un ruidito de reloj suizo comprado en Amazon de fondo.

Venga hombre!! Atraco a punta de pistola de súper poder con miradas penetrantes y malignas así porque sí no que me enamoro. Inventarse poderes está fatal como narrador. No aporta credibilidad, es como tirarse chorrocientos años liándola parda en una serie y terminar diciendo que todo es un sueño. Además, no me negareis que no hay manera de acabar con eso: crear súper poder tras súper poder. Todo Súper poder creado después debe ser mejor que el anterior, lo cuál te mete en una dinámica marciana de la que no puedes escapar de buena manera.

Me gusta Breaking Bad porque está soberbiamente construido y existe una evolución (dada la historia) lógica y coherente que no transgrede de ninguna manera las leyes físicas conocidas. También porque no me gusta perder el tiempo, ahora que he descubierto (después de hacer mucho el gilipollas en mi vida) que es lo más valioso que tengo. Me gusta porque al final demuestra una grandísima verdad: que mediante los más extraños caminos en la vida podemos llegar a odiar a incluso a quién hemos querido y admirado tanto.

Como sobrevivir a la nochevieja (y al día siguiente y a los planes venideros)

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imageOkey. Pues hemos llegado al final de este año. Así, sin quererlo y esperarlo y con doce kilos de más en nuestro cuerpo serrano después de pasar por la casa materna, la casa de la suegra, la casa de los amigos, la chocolatada del trabajo, la cena de grupo de la promoción de EGB, la noche loca de madres de vástagos menores de un año, la quedada de viejos amigos del barrio, la de todos los antiguos compañeros de trabajo por los que has pasado y el arrejunte golosinero de los motivaos de gimnasio que te quitan la vez en la cinta de correr en cuánto te descuidas y que se quieren volver locos una vez al año sin barritas de cereales energéticas de por medio. Seeeeeehhhh… aquí te dejo unos consejillos, porque nena es el momento de enfundarse un vestido negro de lycra, ponerse tacones e ir rumbo directo a la cena más larga del año con doce uvas y botella de Champán como colofón final.

  • Primer práctico e inevitable consejo: Estas buena y lo sabes.

Nada importa, de verdad, son nuestras costumbres. ¿Tienes la lorza? Si, ¿Estarás deseando salir a correr la maratón de NY para quemarla? Si, pero… ¿Es el momento de tocar esa masa con forma de roscón de reyes que se ha pegado a tu cintura y que hace que te veas como un flotador gris de un barco transatlántico? Noooooo. Este es un mensaje de ánimo de una gordita. En la vida hay muchas cosas que te hacen feliz, una de ellas es la comida y eso no impide que puedas disfrutar de la otra “cosa” que todos sabemos. Vamos que los gorditos ligamos un montón, te lo digo yo. Y ¿por qué? Porque el no tener ya complejos de nada y haberte acostumbrado a tu cuerpo, hace que todo tu potencial sexual se emita por los poros de tu piel. Simplemente: Tienes pinta de pasarlo muy bien (en la cama también) y la gente LO SABE.

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  • Segundo consejo: Be Water my friend.

No nos engañemos. Esta va a ser una noche chunga. Muy chunga. Ten en cuenta que el 2014 ha sido un mal año en casi todos los sentidos posibles para casi todo el mundo menos para quién le ha tocado la lotería, es decir, cada uno en su cabeza estará haciendo balance de sus cosas y con cuatro horas de cena (y bebida libre) por delante, la cosa se puede complicar y mucho, así que lo mejor es que vayas preparada mentalmente como si fueras un marine… Cuerpo, mente, alma y un fusil de largo alcance o junco hueco, respira y … tomate un par de vinitos antes para que vayas relajada.

  • Tercer consejo: Deja la mitad

Porque la cena consistirá en un remake de la cena de nochebuena (me hiciste caso y quedaste con tu amigo/a después y te diste el alegrón, ¿no?... tarde para enmendar. Esta va a ser una mala noche para localizarlo/a) A saber, habrá un plato de cada cosa más las diecisiete ocurrencias que habrán migrado hasta tu mesa desde algún programa lejano de cocina emitido en la galaxia exterior. Aun así prueba sin engullir cada cosa, menos lo que se mueva, y sonríe, sonríe hasta que te salgan las comisuras de la boca por las orejas.

  • Cuarto consejo: Vacía tu Smartphone (otra vez) y llénalo de material inflamable…

Te van a sentar otra vez con tu cuñao y lo sabes, así que para contraatacar el despropósito de la cena de Nochebuena, llena tu Smartphone de “memes” de Jota punto Iglesias, de videos de mamas Noeles dando saltitos, de niños andaluces contando chistes y así hasta que no te quede espacio y que la suerte te acompañe. Hazte también un video megalargo de FaceBook, con mil fotos contando tu año, enséñaselo cada vez que te diga “ah ah ah ah mira mira mira…” y no borres ese material hasta que sea día dos de enero.

  • Quinto consejo: prepara una frase de felicitación y cópiala al portapapeles de tu teléfono.

¿Qué queremos que Guachap explote esa noche y no nos invadan miles de mensajes Spam en cadena? Sí.

¿Qué no va a suceder? También.

Copia / pega.

Todo (TODO) el mundo lo hace.

  • Sexto Consejo: No olvides tu ropa interior de color rojo.

Okey. Doscientos treinta y ocho platos han pasado por delante de ti y no has explotado. Quedan quince minutos para que den las campanadas y alguien, por ejemplo tu bisabuela o tu tía lejana de Alpedrete, te pregunta : ¿te has puesto las bragas rojas? Si la respuesta es no, prepárate para calzarte una bragas del cajón de tu madre, tía o abuela de cuello vuelto de color rojo intenso. Luego no me digas que no te lo advertí.

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  • Séptimo Consejo: Las uvas a puñaos.

Ni dios se entera como se comen las uvas en España y menos los que presentan las campanadas. Yo las meto a puñaos en la boca y así acabo antes. Procuro sentarme frente a alguien que no me haga reír para no liarla parda y listo!! Feliz año!! Con mis quince o veinte uvas en la boca.

  • Octavo consejo: ¿Te vas de cotillón?

 Good!! Prepara cien pavos y unas manoletinas de 3 euros para tus castigados pies. El cotillón de nochevieja es ese sitio en el que pagas por entrar cien euros, te dan garrafón, un gorro de papel, un matasuegras y en el que no hay ni una mesa libre para sentarse, así que si elegiste ir allí con tacones mala suerte. Ni ligarás, ni te darán una copa en condiciones, ni volverás a sentir tu metatarso. Hazte con unas manoletinas del Primark baraticas, anda y por lo menos sentirás tus pies al día siguiente.

  • Noveno consejo: ¿Churros? Si , por favor…

La nochevieja termina cuando te has comido la media docena de churros de rigor, tras siete horas bailando chunda-chunda y con los pies moraos. Es tu momento, sal de la disco acompañada por los zombies que quedan a esas horas y vete a la churrería del barrio. Tu cuerpo necesita esa grasilla extra para dormir las diez horas del tirón que necesitarás para volver a ser persona.

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  • Décimo consejo: Pon el modo avión.

Inmediatamente después de salir de la churrería pon el modo avión en el teléfono y no vuelvas a tocarlo hasta el día tres de enero. El momento en el que estás ahora es un momento de cansancio y debilidad extremo y puedes ser víctima de la suscripción a un año de gimnasio o master de Ingles por internet. Al día siguiente (a este) no recordarás haberte suscrito y empezarán a gotear las cuotas en tu cuenta corriente.

Bender-aplausos… Y hasta  aquí mis diez consejos. Feliz salida y entrada de año.

Te espero en el 2015, no dejéis de venir por aquí (o por tuiter eso ya tú mismo) y contarme si tuvieron resultado.

Beeeeesoooosss