Mónica Martín

Entradas de Agosto 2008

Abriendo puertas, ventanas, esperanzas

Agosto 29, 2008 · 1 comentario

Odio mi trabajo, lo digo así de claro. Me cansa, me aburre, me exaspera, me condena a vivir una vida incompleta en la que utilizo la parte sana de mi cerebro que no ha sido destruida por la vida emocionalmente turbulenta que he llevado hasta que salí del armario.

Y el que este libre de pecado que venga y que lo diga bien alto. Yo trabajo por dinero, punto, y pensar que durante el resto de mi vida tendré que seguir trabajando en algo que no me gusta ni me disgusta sino sencillamente me ayuda a ganarme el pan, me deprime.

Últimamente me siento confusa, dolida, triste. Extraña. Como buscando algo que no encuentro, como queriendo rebelarme por todo y sin saber exactamente por qué.

Esto no me influye, yo llego, hago mi trabajo lo mejor que puedo, intento facilitarle la vida a mis compañeros que dependen del empeño que le ponga y así pasan las horas. Después llegan las seis como no, inevitablemente tengo que coger el autobús, pasar por el hotel donde todavía esperan personas desechas, todos los días veo policía, ambulancias, cámaras de televisión… cada vez menos y un escalofrío, un agradecimiento, una oración y un palpito fúnebre me recorren la espalda. No sé decir aquello de yo hubiera salido del avión como fuera, no sé ponerme gallito ante la desgracia de los demás pero cada día al pasar por la puerta de ese hotel se me escapan las lágrimas, los sentimientos perdidos, la necesidad de tener mi luna de miel, la necesidad de disfrutar de cualquier cosa. La esperanza, yo qué sé de no estar equivocada. La ilusión de sentir empatía. La alegría de continuar enamorada.

Lloro mucho, nadie lo sabe, soy una llorona. Me emociono con cualquier gilipollez. Eso en mi trabajo no lo saben, no me lo permito, no quiero abrirme, no quiero ser nadie, simplemente cada día quiero que lleguen las seis de la tarde, porque entonces puedo volver a pasar por la puerta de ese hotel y cuando llego a la puerta casi siempre llamo a alguien que quiero, a mi madre, a mi mujer, a alguno de mis hermanos, a mi mejor amiga y lo hago solo por escuchar su voz y no sentirme tan sola, tan triste, tan deprimida por todo ese tiempo que pasa sin pasar nada, solo cosas que me hacen odiar el día que decidí ser informática en lugar de escritora, solo cosas que me hacen prometerme a mi misma que voy a terminar esa novela que he comenzado y que va a ser lo mejor que he escrito.

Pero cuesta, cuesta mucho, sentarse, escribir, cansada como un perro, harta de todo, extasiada porque el tiempo pasa y de nuevo no pasa nada. Cuesta, porque inevitablemente cada día tengo que volver aquí o a otro lugar, porque eso no va a cambiar al menos de momento, en cambio lo que si se altera a cada momento es mi capacidad de resistencia ante una vida común, sin luna de miel, con miedo a volar, con días programados desde el inicio hasta el final, con esas cámaras de televisión a las que tan solo les importa la próxima familia que estallará en lágrimas ante un féretro vacío. Con esas miles de cámaras que probablemente también lleven a hombros personas que odian perseguir el dolor de los demás a cambio de un sueldo indigno, miserable y suscinto.

Cuesta pero jamás abandonaré aunque la única persona que continué leyéndome sea yo misma, aunque tenga que tragar la insoportable rutina que se come mis nervios, aunque tenga que escribir mientras duermo y no mientras vivo.

Jamás abandonaré lo único que me hace sentirme viva, porque la vida es en realidad lo único que tengo y que de momento nadie ha conseguido arrebatarme.

Y tú, me contestas a esta pregunta : ¿Qué harías si supieras que dentro de poco vas a morir?

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Manifiesto por la vida sana

Agosto 27, 2008 · 2 comentarios

Manifiesto por la vida sana

No trabajar. El trabajo produce estres, el estres toxinas, las toxinas muerte.

No guardar sentimientos negativos hacia los demás, cualquier sentimiento encostrado en el interior que no produzca sinergia emocional es antiproductivo, corrosivo, consume energía y además no resulta elegante. Imaginate: “Me llamo Carla y hoy mi objetivo personal es odiarte”.

Consumir solo alimentos cuyos elementos componentes del mismo entendamos, es decir, calabacines= calabacines, pan=pan, nada de Tomate= aciduldante e-902, sacarosa… y al final de la larga lista de elementos un magnifico cinco por ciento de tomate. Lo que es, es y lo que no al carajo.

Un vinito, un cigarrito, un….

¡Una vez al día el toque de la alegría!

Recibir al menos un abrazo de un ser querido, un beso, un gesto de afecto. Está demostrado que el cariño aumenta la vida.

Dar afecto. Todo el que recibe tiene que devolverle al karma lo que da. Por cierto , gracias abuela, nunca olvidaré esta despedida después de tantos años de ausencia. No sé por que me elegiste pero te lo agradezco con todo mi corazón.

Hablar, repito, hablar con otros seres humanos aunque sean desconocidos, tengamos un día de perros y no paren de subirnos el euribor.

Pasar de los ex, las ex, los malos recuerdos, los pensamientos negativos, los desastres ecológicos, las prenomiciones funestas, las crisis mundiales que van a arruinarnos la vida. Recuerda lo que haya que pasar, pasará igualmente lo quieras o no.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

No dejes para mañana lo que QUIERAS hacer hoy.

No te exigas imposibles. Las metas inalcanzables producen frustraciones insoportables.

Sé generoso aunque sea en los pequeños gestos.

Sé humilde, también puedes equivocarte, es más tienes todo el derecho a equivocarte.

Da las gracias por cada momento que sigas vivo. Si hace sol alegrate de poder ver la luz, si llueve alegrate de poder mojarte, si te havenido la regla alegrate de poder tener hijos, si te has peleado con tu familia alegrate de tenerla.

Pero sobre todo no te olvides de lo más importante: Disfruta que la vida es lo único que verdaderamente tienes..

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Que bonitos tus ojos…

Agosto 25, 2008 · Dejar un comentario

- Mamá.
- Dime cariño.
- ¿Sabes tú, por qué, es esa montaña tan alta?
- Es que la montaña tiene historía.
- Qué historia-
- Había una vez un hado preromano, muy brujo y sabio, que tenía tres hijos; los cuales no podían ni verse.
- Como el Tano y yo?.
- Como el Tano y tú.
- Cierto día andaba el brujo dormitando.
- Como papá en la siesta?
- Como papá en la siesta… si, y una algarabía de gritos, insultos y golpes lo sacó de su ensueño. Enfurecido, como se enfurecen los papas y las mamas gritó la siguiente frase:

¡Que se separen para siempre, se conviertan en montañas  tan altas como su orgullo, tan mudas como la calma, que aunque se miren y vean no puedan cruzar palabra, para que sirvan de ejemplo en las tribus más lejanas! Moncayo era el mayor frío, seco y desalmado.Traicionero el Ocejónde los tres era el mediano. Y el pequeño, el Alto Rey consentido y antojadizo,aprendiz aventajado de la envidia entre hermanos

Y así fue, hasta el día de hoy.

- Mamá, y nunca más pudieron hablarse?
- No.
- Pero eso es como si hubieran muerto, no?
- Eso es lo que querían, tratarse como muertos.
- Mamá.
- Dime cielo.
- Yo no quiero que Tano se muera.
- Lo sé cariño, anda aprisa que va con papá por delante.

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Ten Familia

Agosto 3, 2008 · 1 comentario

No había sido consciente hasta hace unos minutos del camino imperdonable que trazan los minutos en mi. Lo aprendí desde pequeña, un minuto sesenta segundos, sencillo , decisivo, preciso y rematadamente cruel. Me acerco a los treinta, llevo acercandome a los treinta casi todos los veinte. Ayer pensaba echada en la cama panza arriba, <<dentro de otros diez años tendré casi cuarenta y mi hermana tendrá casi cincuenta>> , de pronto rebusqué imagenes mentales de gente que tiene cuarenta años ahora y de gente que tiene cincuenta años y volví también hacia el pasado cuando mi hermana y yo esperabamos a que fuera una hora prudente y tardía para cerrar cualquier bar. El resultado una hernía discal el en corazón, un palpito, terror, darme cuenta de que mi musculatura ya no se aprieta a los huesos como lo hacía antes. Mirarme y no verme, sentirme estafada por la vida.

Esta mañana de nuevo el mismo ejercicio, pero con una broma macabra del destino añadida, esperar una llamada, ver la foto de mi sobrina diez años menor que yo y esa pose de incombustible energía trazada en tres medios, ella, el viento, el mar.

Tener familia es un mapa geográfico al cual estamos abocados todos los seres humanos, es ese continuo devenir de las horas que te recuerda cuánto ha pasado y cuánto ha de pasar.

Pensará también mi sobrina que será de ella dentro de diez años o estas cosas solo nos pasan a los que vamos a pasar de los veinte.

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